En el sector de la extracción de aceites vegetales, especialmente para el maní, la eficiencia no solo se mide por la cantidad de aceite obtenida, sino también por su calidad nutricional y sostenibilidad del proceso. Según estudios recientes, una operación bien gestionada puede aumentar la eficiencia de extracción hasta un 18–22% comparada con métodos tradicionales de prensado a alta temperatura.
La clave está en mantener la temperatura del material durante el prensado entre 40°C y 55°C. Por encima de esta banda, los ácidos grasos insaturados comienzan a oxidarse, reduciendo el valor nutricional del aceite. Un estudio realizado por la Universidad de Córdoba (España) demostró que al controlar este parámetro, el contenido de vitamina E aumenta un 30% en comparación con procesos convencionales.
Muchos productores subestiman la importancia del preprocesamiento. Una humedad óptima del maní debe estar entre 6% y 8%, y la temperatura previa al prensado debe ser uniforme. Si no se ajustan estos factores, incluso una máquina avanzada como la prensa automática de tornillo en frío para maní y soja puede tener un rendimiento bajo o inconsistente.
¿Sabías que más del 60% de las pequeñas fábricas de aceite en América Latina aún usan máquinas antiguas sin control térmico? Esto limita sus ingresos y dificulta la entrada en mercados premium donde la calidad es prioritaria.
Uno de los errores más frecuentes es intentar "acelerar" el proceso aumentando la presión. Esto no mejora el rendimiento, sino que reduce la vida útil del equipo y daña la estructura molecular del aceite. La solución: usar una prensa de tornillo con control automático de temperatura y presión, como la que ofrece nuestra línea de equipos industriales.
“En mi fábrica en México, tras implementar la prensa de tornillo en frío, logramos un aumento del 20% en producción diaria y una mejora visible en la aceptación del cliente en mercados europeos.” — Juan Carlos, propietario de una pequeña planta de aceite en Guadalajara.